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Efecto Septiembre; ¿Cómo puede afectar a tu verano?

El efecto septiembre hace referencia a las decisiones que tomamos cuando empieza la época de verano y que determinan cómo será el regreso. Si será recargado y con energía, o por el contrario, agotado antes de empezar. Es por eso que hay que tomar consciencia de las decisiones que tomamos ahora.

Cada año, en septiembre, los pasillos de las oficinas se llenan de la misma conversación; “¿Qué tal el verano? Yo no he descansado nada”. Pero, ¿Qué puedes esperar si has dejado proyectos a medias y el móvil del trabajo encendido? Lo único que has conseguido es una prolongación del estrés pero con mejor tiempo. Entonces… ¿Qué ha fallado? 

A este efecto se le conoce como efecto septiembre, es decir, se trata de tener la sensación de que llega un nuevo curso y tú sigues igual de cansado que cuando empezó el verano. Es la consecuencia directa de cómo te has planificado, o no, los meses de verano y sus meses previos.

¿Por qué septiembre pesa tanto?

La llegada del verano activa en nosotros una lógica contradictoria; queremos descansar, pero la inercia del trabajo nos arrastra. Solo el 38% de los trabajadores considera que su derecho a la desconexión digital es plenamente respetado por su empresa. Siempre pendientes del calendario y los “urgentes” a lo que se suma la presión de sacar el trabajo adelante con un equipo más reducido y la sensación de prisa para dejar todo cerrado antes de vacaciones.

La convicción, muchas veces consciente, de que desconectar es sinónimo de irresponsabilidad lo conocemos como la culpa vacacional y esto nos lleva a revisar el correo en la playa,  a responder mensajes desde la terraza del apartamento, y cuando volvemos, ni hemos descansado de verdad ni nos sentimos tranquilos por cómo el trabajo a salido a delante. 

¿El resultado? Llegamos a septiembre sin fuerzas, con los equipos desmotivados y la productividad por los suelos durante semanas. 

Descanso activo VS desconexión total: el gran debate

Uno de los errores más extendidos es pensar que el descansar significa no hacer nada, pero la ciencia el bienestar matiza que esta desconexión total puede generar ansiedad en quienes tienen cargos de alta responsabilidad, mientras que el descanso activo, es decir, actividades que no generan sobrecarga, resulta más eficaz para la mayoría.

Descanso activo:

  • Actividades físicas ligeras o creativas.
  • Lecturas fuera del ámbito profesional.
  • Viajes cortos y cambios de entorno.
  • Tiempo de calidad sin agenda fija

Desconexión total

  • Puede generar ansiedad en perfiles de alta responsabilidad.
  • La vuelta puede ser más brusca.
  • Ideal para un Burnout severo y sobreexplotación digital.
  • Necesaria cuando los límites han desaparecido.

La clave no es elegir uno de los modelos, sino conocerse lo suficiente como para saber que tipo de pausa necesita tu mente en ese momento concreto.

Las 5 decisiones de junio que cambian septiembre

El verano se construye en su inicio, gracias a estos cinco puntos de inflexión podrás organizarte mejor: 

  1. Define tu “imagen de llegada” a septiembre: Antes de planificar tu verano, imagina cómo quieres sentirte el primer lunes de septiembre. ¿Energizado? ¿Con proyectos nuevos en mente? ¿Con los pendientes resueltos? Esa imagen es tu brújula para la toma de decisiones. 
  2. Cierra antes de irte (de verdad): No se trata de trabajar más justo antes de las vacaciones, sino de priorizar proyectos. Ser consciente de cuales tienen que cerrarse, cuales pueden pausarse y cuáles se han de delegar. 
  3. Establecer protocolos de disponibilidad: Define horarios, canales y personas de contacto de emergencias reales. La ambigüedad es lo que mantiene el móvil encendido hasta las 11 de la noche en la playa. 
  4. Planifica el regreso, no solo la salida: reserva tus primeros días de septiembre para reengancharse en modo progreso: revisa pendientes, reunión de equipos, planificación del trimestre, etc. El lunes de vuelta no debería de ser el día más agotador del año. 
  5. Cuida la energía, no solo el tiempo: tener 15 días de vacaciones no garantiza descanso si los dedicas a actividades que se agotan. Identifica qué actividades te recargan de verdad y realizadas con la prioridad que das a reuniones importantes.

El papel de las empresas: más allá del «buen verano»

La responsabilidad del efecto septiembre no recae solo en las personas. Las organizaciones juegan un importante papel para determinar si sus equipos se vuelven recargados o agotados. 

Las empresas que mejor gestionan esta transición tienen algo en común: tratan el verano como una etapa de planificación estratégica, no como un paréntesis incómodo. 

Lo que hacen las organizaciones más saludables:

  • Realizan un cierre de sprint antes de las vacaciones colectivas, no una semana de sprints extra. 
  • Tienen cultura de delegación real; quien se va, se va. Sin culpas ni expectativas implícitas. 
  • Planifican el regreso con una reunión de reenganche, no cuando alguien colapsa tras su llegada de vacaciones. 
  • Revisan las cargas de trabajo antes del verano. 
  • Normalizan que un equipo descansado rinde más que uno que nunca desconecta. 

Las bajas laborales por salud mental representaron el 17% de todas las bajas en España en 2024. Un tercio del empeoramiento del absentismo en los últimos seis años se vincula directamente a enfermedades de salud mental 

La pregunta para evitar el efecto septiembre que cambiará tu perspectiva

A la llegada del verano todos nos hacemos la misma pregunta, ¿Cuánto puedo dejar terminado antes de irme? Se trata de una pregunta legítima, pero no es del todo correcta. 

La pregunta que marca la diferencia es otra; ¿Qué quiero que haya ocurrido en mi vida profesional y personal cuando llegue septiembre? 

No se trata de una pregunta para gestionar tu tiempo, sino una pregunta de dirección. Su respuesta marca la forma que tienes que plantearte el verano; qué aceptas, qué rechazas, cómo proteges tu energía y con quién la compartes. 

Este “efecto septiembre” es el resultado de todas las pequeñas decisiones tomadas los meses anteriores. Aunque todavía estás a tiempo de cambiar.

Consejo de última hora; La lista de lo que NO harás

Antes de irte de vacaciones, dedica 10 minutos a escribir —literalmente, en papel o en una nota del móvil— la lista de cosas que no harás este verano:

  • No revisaré el correo antes de las 10h
  • No asistiré a reuniones en modo vacaciones
  • No responderé mensajes en menos de 24h

Tener los límites escritos elimina la ambigüedad que mantiene el móvil encendido. No es una norma rígida, es un recordatorio de tus intenciones para cuando la inercia te tira en la otra dirección.

En definitiva, superar el efecto septiembre no consiste únicamente en apagar el teléfono del trabajo durante las vacaciones, sino en cambiar nuestra mentalidad desde ahora. Si aplicas estos consejos, escribes tus propios límites y planificas tu descanso de forma inteligente, lograrás que la vuelta a la oficina deje de ser sinónimo de agotamiento y se convierta en un verdadero impulso de energía


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