¡Respira!

¡Hola! Mi tío Jorge me contó una vez una conversación que había tenido. Cuando el tío Jorge relataba historias, había que estar atento; sabía de todo y conocía gente de lo más variopinta e interesante. Era como un sabio de los que narran cuentos en “Las Mil y una Noches”, como un maestro oriental.

Habían estado cazando todo el día por las montañas de los Ancares o de la Braña Leonesa. Posiblemente mi padre también estaba en el grupo. Al terminar la jornada, fueron a comer a una casa en una aldea perdida, escondida entre aquellas montañas y bosques. Una de las zonas con la naturaleza más salvaje de España.

En la casa vivía una familia, y con ellos el abuelo. Este hombre tendría noventa y tantos años, pero seguía encargándose de las tareas del campo, de las vacas y de otros animales. El abuelo se levantaba prontísimo e iba haciendo las distintas tareas a su ritmo.

La vida del abuelo había sido muy dura. Esa zona de León está muy alta, su aldea se cubría de nieve varias semanas, incluso meses al año. La guerra civil, el maquis y la represión posterior fueron etapas duras, violentas, de miedo. Y además padeciendo el hambre que había tras los desastres humanos o de las sequías.

Mi tío le preguntó cómo después de todo aquello ,se conservaba tan estupendamente y tenía tan buen aspecto.

El abuelo le miró fijamente y le dijo:” Mire, lo importante es……… no olvidarse de respirar

No olvidarse de respirar, pausa y respirar. Y es así: en los momentos de estrés, pausa y respirar.

Podemos hacer un experimento para sentirlo en nosotros mismos. Apretad el puño que queráis fuertemente. ¿Qué ocurre? La respiración se para, se corta. Ahora centrad, por favor, la atención en la respiración. El puño se relaja.

Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo se contrae. Podéis disminuir la tensión, parando y centrando la mente en la respiración.

Si hay alguien en situaciones duras de verdad son los Navy SEAL, las tropas de élite del ejercito americano. Los SEAL utilizan un tipo de respiración llamada Respiración cuadrada, para calmarse y centrarse en los momentos malos.

1.-Inhalan (meten aire) contando hasta cuatro.

2.-Aguantan el aire contando hasta cuatro.

3.-Exhalan (sueltan el aire) contando hasta cuatro.

4.-Aguantan sin aire contando hasta cuatro.

Repítelo hasta 6 veces, y verás cómo te resulta de ayuda.

Seguiremos aprendiendo sobre la respiración. Puede ayudarnos mucho y siempre está ahí.

¡Respira, esto es mindfulness!

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