Nadal y los valores que trascienden al deporte, el trabajo y la vida

Lo ha vuelto a hacer. Una vez más, Rafa Nadal ha conseguido sorprendernos. Parecía difícil, después de todo lo que ha logrado en los últimos 17 años. Sin embargo, su ambición y esfuerzo le han llevado a convertirse en el primer hombre que alcanza los 21 Grand Slams en el mundo del tenis. Aficionados o no al deporte, todos podemos aprender de él unos valores aplicables al día a día y a cada una de nuestras tareas y retos.

La enésima lección de superación de Nadal

El balear lleva arrastrando una lesión crónica en el escafoides desde el Torneo de Estoril de 2004. Aparte de seguir sobreponiéndose a tal obstáculo, en este Open de Australia ha tenido que superar problemas estomacales a mitad de su partido en cuartos ante Shapovalov, o una exigente final a 5 sets, con una duración de 5 horas y 24 minutos.

A sus 35 años, lo que hizo Rafa ayer es superlativo. No solo por vencer ante un Medvédev de 25, que le puso contra las cuerdas en las dos primeras mangas. Sino por demostrar que una mentalidad resistente y un carácter inquebrantable son capaces de dar la vuelta a las situaciones más desfavorables. Incluso a la idea, hace escaso mes y medio, de tener que dejar el tenis.

Precisamente es eso lo que podemos aprender de lo que hemos visto tantas veces y volvimos a ver ayer. Que la autoexigencia y la capacidad de adaptarse a los acontecimientos cambiantes son las claves del éxito. Como expertos en Recursos Humanos, no podemos estar más a favor de esta idea.

Valores dentro y fuera de la pista

Más allá del esfuerzo durante los partidos, Nadal es también un modelo a seguir en sus formas cuando pisa una pista. Elegante, respetuoso y capaz de controlar sus emociones. Jamás se ha visto en él un gesto tan tristemente recurrente en el mundo del tenis como el de destrozar una raqueta. Tampoco vienen a la memoria recuerdos del mallorquín provocando a un rival o manteniendo una actitud irrespetuosa con el público. La disposición de Rafa, basada en la humildad y el respeto, nos enseña una lección que cualquier trabajador -y cualquier persona- puede implantar en su vida.

Una imagen llamativa que nos dejó ayer esa victoria número 21 de Nadal en una final de Grand Slam fue la rapidez con la que, tras convertirse en el mejor tenista de la historia, se dirigió hacia su equipo para celebrarlo con ellos. Hasta en lo más alto de la cima, es consciente de que no habría llegado solo. De que el triunfo es tan suyo como de su entrenador y preparadores. Así como de una familia que le ha apoyado y arropado para ser quien hoy es. En New Tandem nos emociona este gesto especialmente; pues estamos convencidos de que la suma de los talentos individuales, multiplica las oportunidades.

Difícil es también olvidar imágenes como las de un campeón olímpico y leyenda del deporte ayudando a limpiar las calles y casas de Sant Llorenç, en Mallorca, cuando unas inundaciones arrasaron la localidad en 2018. Además de ayudar a pie de calle, donó 1 millón de euros a los damnificados.

Su fundación también lleva a cabo acciones con el potencial de cambiar muchas vidas. El ejemplo, la Nadal Educational Tennis School, ubicada en la India; en ella, se atiende a niños de comunidades desfavorecidas para garantizar su educación y que tengan una cobertura sanitaria básica o un suplemento nutricional diario. Además de, por supuesto, proporcionarles formación tenística.

El reconocimiento de otra leyenda

«Tu increíble ética de trabajo, tu dedicación y tu espíritu de lucha son una inspiración para mí y para muchas personas de todo el mundo». Con estas palabras, el suizo Roger Federer, hasta ayer empatado con Nadal a 20 Grand Slams, felicitaba a su rival y amigo.

Más allá de recordarle cómo hace pocos meses bromeaban con sus posibles retiradas, Federer dejó en su felicitación otro importante mensaje que define la figura de Nadal (y podría también definir la suya): «Nunca subestimes a un gran campeón». Una contundente frase que nos recuerda que cuando todo está en contra, somos nuestros mejores aliados. Y que más allá de sus hitos deportivos, Rafa es un líder y un ejemplo a seguir por los valores que manifiesta. Y eso es, si cabe, para estar aún más orgullosos.

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